El rapto


Al igual que los romanos prometieron a las sabinas formar parte de un pueblo elegido por los dioses, a algunos de nosotros nos llega la crisis con la promesa del cambio. 

El cambio es inherente al ser humano, aunque al final, y recurriendo a la leyenda del rapto de las sabinas, lo único que se busca es colmar un deseo sea de la índole que sea.

La mayoría de las veces el cambio queda secuestrado por las ansias de poder o por el alter ego que, aletargado, espera el momento adecuado para desarrollar esa dicotomía, otra vez el rapto.

El rapto de Europa - Rubens (Museo del Prado)
El rapto, una situación que deben vivir algunas mujeres de la mitología y que está presente en historias tales como la de Europa, Helena, las Sabinas y Perséfone, entre otras. Cada una de estas mujeres fue raptada y posteriormente rescatada en diferentes circunstancias, por distintos personajes y con objetivos diversos. Sin embargo, en cada una de esas historias podemos observar que, el rapto es el hecho que marca el camino de iniciación femenina; es la acción que conduce hacia la seducción o el matrimonio, hacia la unión de lo femenino y lo masculino.

El rapto de las sabinas - Nicolas Poussin (Museo del Louvre)

El rapto se considera como tal cuando es hecho por un hombre o un símbolo de lo masculino. Consiste básicamente en sacar a la mujer de la casa de sus padres o desde donde se encuentra protegida y conducirla hacia su nueva morada. Este acto de conducir desde un lugar hacia otro, es justamente lo que permite darle al rapto su sentido de ser una instancia intermedia y de tránsito entre dos estados: un estado donde es niña hacia un estado donde será mujer. Este es precisamente el sentido que hay bajo el rito de los recién casados: el novio carga en brazos a su flamante esposa para así cruzar el umbral del dormitorio nupcial.


El rapto de Proserpina (Perséfone) Rubens (Museo del Prado)
El rapto, por lo tanto, es un hecho simbólico pletórico de significado. En todos los casos se trata de mujeres jóvenes que son sorprendidas por hombres más astutos. Europa y Perséfone son niñas ingenuas que, acariciando una a un toro blanco y otra recogiendo narcisos, son arrebatadas de la vida cotidiana. Las Sabinas fueron de alguna forma descuidadas por sus conciudadanos hombres, motivo por el cual los Romanos pudieron llevarlas a Roma para formar familia con ellas. Helena también se encontraba protegida, esta vez en un mundo patriarcal, desde el cual fue seducida por Paris.

Los raptos pueden ser de distintos tipos. Alguien puede sentir que ha sido raptada por una circunstancia de vida que la obligó a alejarse de su familia nuclear. También puede decirse que ha sido raptada quien ha sido víctima de una enfermedad, motivo por el cual ha sido retirada de su vida cotidiana. Los raptos pueden ser de muchos tipos y no necesariamente deben alejar físicamente a la persona de su hábitat, también este distanciamiento puede ser psíquico. Claramente, una depresión temprana puede ser un rapto; una violación vivida en silencio, actúa de igual manera; todo lo que aísle por un tiempo relativamente largo del espacio de vida que se acostumbraba tener, hace madurar, porque hace las veces de un rapto simbólico.

En todos estos casos las mujeres se pueden ver beneficiadas del rapto, porque pueden evolucionar en su feminidad, toda vez que permitan que operen simétricamente los principios femenino y masculino. No cabe duda de que todo rapto es doloroso, secreto y vergonzoso; pero, conduce hacia una vida más conciente y plena. Esto es importante de tener en cuenta al momento de revisar la propia vida y los raptos que han contribuido al propio crecimiento personal.

El rapto de las Sabinas  A. y G. Aspertini (Museo del Prado)

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